El ingeniero Armando Ravizé fue uno de los constructores - en sentido literal y figurado - más destacados del Tec. Llegó a la ciudad al finalizar la década de los treintas, invitado por el general Juan Andreu Almazán. El primer proyecto destacado que realizó en la ciudad fue la construcción de la Iglesia de la Purísima, proyectada por el arquitecto Enrique de la Mora. Así se formó un equipo de trabajo que daría otras obras maestras de la arquitectura a Monterrey, como el campus del Tec de Monterrey, iniciado en 1945.
El campus diseñado por De la Mora fue concebido para 2,500 estudiantes. Pronto la población estudiantil del Tec superó esta cifra, y se requirió expandir sus instalaciones. En adición a nuevos edificios de salones de clase - la Ratonera, Aulas 3 y 4 - la jóven universidad requirió nuevas amenidades - cafeterías, residencias, oficinas administrativas. Armando Ravizé, para entonces consejero del Tec y amigo personal de Don Eugenio Garza Sada, fue responsable no sólo por la construcción de estos nuevos edificios, sino también por su diseño.
En todos estos edificios, Ravizé siguió los lineamientos estilísticos de De la Mora. Se utilizan los mismos materiales y la configuración espacial es similar a la de los primeros edificios del campus. Sin embargo, Ravizé, como ingeniero, desarrolló estrategias para hacer más eficientes los procesos constructivos. La más sobresaliente de estas estrategias fue denominada "cimbrar sin cimbra", la cual consistía en colar las lozas de un edificio sobre una placa de concreto en el piso para posteriormente izarlas con un sistema mecánico.
Este método fue utilizado para construir cientos de casas de interés social en Monterrey, ya que permitía ahorrar recursos humanos y materiales. Su origen, sin embargo, fue en el Tec. La Oficina de correos ubicada en la entrada principal del Instituto, frente a la Rectoría, fue el primer edificio construido de este modo. El método no había sido probado, por lo que cuando se izó su loza, se presentaron como observadores estudiantes y profesores de arquitectura e ingeniería. El proceso fue exitoso. El Tec, al darle un espacio a Ravizé para desarrollar y probar su método, afianzaba su posición como líder en innovación en la ciudad. Más adelante, Ravizé construiría los edificios de residencias en la parte norte del campus con el mismo método.
La oficina de correos fue demolida en 2008. Durante décadas, sobrevivió como testamento del papel del Tec de Monterrey en la historia de la arquitectura y la construcción del país, y de manera más general, de su vocación como espacio para el desarrollo de soluciones creativas en beneficio del país, mediante nuevas tecnologías. Desgraciadamente, desapareció sin que se reconociera su valor y sin que se presentara la menor resistencia.
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jueves, 21 de agosto de 2008
martes, 29 de julio de 2008
Obras maestras en buen estado
Finalmente, como parte de la serie de los dos últimos días, he preparado una lista de obras maestras de la arquitectura moderna mexicana en perfecto estado.
La lista no incluye edificios como la Casa Barragán, el Museo el Eco, la casa-estudio Rivera/Kahlo ni la Ciudad Universitaria de la UNAM, los cuales han sido debidamente mantenidos y restaurados, y su valor difícilmente será puesto en duda. La lista tiene como objetivo llamar la atención a obras menos conocidas de igual calidad, que merecerían ser consideradas canónicas.
1. Mutifamiliar Miguel Alemán, de Mario Pani. Este complejo fue el primero de su tipo constuido en el país y es todavía hoy uno de los edificios más destacados en el paisaje de la ciudad de México. Ha sobrevivido prácticamente intacto desde su construcción en 1949 (las columnas de concreto están reforzadas con acero y el concreto está pintado, pero eso es todo).
2. Conservatorio Nacional de Música de Mario Pani. En este proyecto Pani logró lo que seguramente desearon todos los egresados de la escuela de Bellas Artes de Paris de la primera mitad del siglo XX: un edificio público moderno de gran escala, de composición clásica. No existen muchos otros ejemplos de obras de los años treinta y cuarenta con estas características en otros países. Sirve su función orginal y se preserva intacto.
3. Condominios Palmas de Augusto H. Álvarez. Se trata de dos edificios de departamentos de columnas de acero, expuestas en la fachada, y lozas de concreto, también expuestas. Su claridad compositiva y sinceridad estructural los convierte en una de las obras más destacadas de la arquitectura internacional en México.
4. Gimnasio del Tec de Monterrey, de Ricardo Guajardo. Este edificio, de enorme calidad, es muy poco conocido (hasta donde sé, nunca ha sido publicado). Se trata de un cascarón de concreto tensado con cables de acero, con un claro de 50m. Los servicios del gimnasio se encuentran en una prisma en el extremo poniente.
5. Edificio Basurto, de Francisco Serrano. Lo más notable de este edificio es el vacío de carácter expresionista (o de carácter "Wrightseano") al centro de la planta. En torno al vacío están los pasillos que conducen a los departamentos.
6. Edificio Monterrey, de Enrique de la Mora. Este edificio es uno de los primeros de carácter brutalista en México. Su estructura es notable: los núcleos de servicios y circulaciones verticales sostienen una armadura a ocho pisos de la tierra, de donde cuelgan los pisos de vigas de acero. Originalmente, la plaza cubierta, bajo la primera de las lozas del edificio, estaba abierta. Desafortunadamente fue cerrada. El edificio en sí, sin embargo, sobrevive en muy buen estado.
7. Condominios en Reforma, de Mario Pani. Estos edificios, situados uno frente al otro en el Paseo de la Reforma son de enorme complejidad en la disposición de sus departamentos. Pani los diseñó, evidentemente, en corte, con lo que evidenció su profundo dominio de la composición arquitectónica como un ejercicio de diseño de espacios, que va más allá del diseño de plantas funcionales y fachadas agradables.
8. Museo de antropología, de Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares. La calidad de este edificio es comparable con la de sus colecciones. El patio interior, contenido por las salas de exposición y techado en parte por un enorme "paraguas", es uno de los espacios más notables de la arquitectura moderna mexicana.
9. Edificio en la calle Balsas, de Mario Pani. Recientemente este edificio fue objeto de una restauración minuciosa que respeta cabalmente el diseño original. A diferencia de otros trabajos de restauración de otros edificios modernos, este fue realizado por un particular y no por el gobierno o una fundación. Se trata de precedente muy alentador.
10. Edificios de departamentos en la calle Rubén Darío, de Vladimir Kaspé y Mario Pani. Estos edificios, ubicados uno frente al otro, son de excelente calidad. Sobreviven en muy buen estado, aunque sería deseable que fueran objeto de un trabajo de restauración como el del edificio en Balsas, con lo cual se realzaría su valor.
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Obras maestras en peligro
En la misma lógica que el post anterior, ahora presento una lista de obras maestras de la arquitectura moderna mexicana en peligro de desaparecer.
1. Mercado de la Merced, de Enrique del Moral. Esta es una de las obras más sobresalientes del modernismo mexicano y también una de las más olvidadas. Ubicada en una zona "peligrosa" del centro de la ciudad de México, al parecer no ha recibido mantenimiento desde su inaguración hace medio siglo. Estas circunstancias son favorables en la medida en la que no ha sufrido alteraciones considerables.
2. Campus del Tec de Monterrey, de Enrique de la Mora. Fue el primer campus universitario de México; es un precedente importante de la Ciudad Universitaria de la UNAM. En años recientes se han construido nuevos edificios en el campus, de terrible calidad. No sería sorprendente que, con la intención de "modernizar" el campus se demolieran edificios de De la Mora o fueran forrados de espejo o paneles de aluminio.
3. Clínicas del ISSSTE, de Enrique y Agustín Landa. El Hospital 20 de Noviembre, centro de la red hospitalaria del ISSSTE desapareció en una remodelación inexperta. Sobreviven, sin embargo, las 48 clínicas y 6 hospitales de zona del Instituto, muchas de ellas en estado aceptable. Estos edificios son notables por ser variaciones de dos modelos, diseñados con economía y funcionalidad en un sistema modular. Dado el precedente del 20 de Noviembre, las estos edificios podrían también ser víctimas de los remodeladores.
4. Super Servicio Lomas, de Vladimir Kaspé. Hace cerca de un año estuvo cerca de desaparecer bajo una torre irreverente de Koolhaas. Desde entonces el edificio está abandonado y probablemente sufiendo cambios graduales de manera que no sea viable su preservación y pueda ser demolido impunemente en unos años.
5. Planta embotelladora de Bacardí, de Félix Candela. Se ha estado diciendo que hay planes para demolerla... Es posible que incluso ésta, la más destacada obra de uno de los más destacados arquitectos del movimiento moderno en México desaparezca sin que haya gran resistencia.
6. Antigua Secretaría de Relaciones Exteriores (Torre Tlatelolco), de Pedro Ramírez Vazquez. Desde que se mudó la secretaría a su nueva sede en la Alameda, los pisos superiores de este edificio en Tlatelolco están abandonados. El edificio es notable por la elegante articulación de sus cuerpos y por su emplazamiento entre los vestigios prehispánicos de Tlatelolco, una iglesia colonial y los edificios habitacionales de Pani.
7. Aeropuerto de Acapulco, de Mario Pani y Enrique del Moral. Hoy funciona como aeropuerto privado. Ha sido modificado considerablemente aunque, de desarrollarse una cultura de preservación de la arquitectura moderna mexicana podría restaurarse a su estado original.
8. Torres de Satélite, de Matias Goeritz y Luis Barragán. Con los planes para construir segundos pisos en el Periférico norte, las torres pueden quedar rodeadas por pasos a desnivel. El valor de las torres se deriva de las vistas que se aprecian de ellas desde los automóviles. Las nuevas obras en el Periférico pueden empequeñecerlas, esconderlas y, en el peor de los casos, conducir a su demolición.
9. Antigua Bolsa Mexicana de Valores, de Enrique de la Mora. El vestíbulo ha sido transformado y la sala de transacciones, techada por un cascaron de Candela está ocupada por oficinas. Corre el riesgo de desaparecer, con lo que se perdería el primer trabajo de colaboración entre de la Mora y Candela, y la primera boveda de doble arista de concreto del mundo.
10. Edificio Niza y Edificio en la calle de Belgrado, de Enrique de la Mora y José Creixel. Estos dos edificios de departamentos del inicio de la década de los treinta, ubicados en las colonias Condesa y Juárez, podrían desaparecer ya que aún no se valora lo suficiente la etapa inicial de la arquitectura moderna mexicana. Ambos edificios son relevantes por tratarse de los primeros casos de aplicación de los principios de la arquitectura internacional en México, en los términos definidos por la exposición de 1929.
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