viernes, 14 de noviembre de 2008

Multifamiliar Benito Juárez

Este fragmento de un documental sobre Mario Pani que realizó el Insituto Mora tiene excelentes tomas de época del complejo de inicios de los cincuenta, desaparecido casi en su totalidad en el terremoto de 1985.

El Multifiamilar Juárez fue quizás el más destacado de los muchos realizados por Pani. En él integró los aprendizajes de proyectos previos como el Multifamiliar Miguel Alemán y las unidades Modelo y Santa Fe, en una época en la que estaba todavía a salvo de la magnanimidad que lo invadió al diseñar Tlatelolco y otras unidades de la parte final de su carrera.

Hospital 20 de Noviembre














Encontré una colección de fotos de época del Hospital 20 de Noviembre, obra de los hermanos Enrique y Agustín Landa en esta dirección: http://hermanoslanda.googlepages.com/hospital20denoviembre.

El contraste del proyecto original con su remodelanción en los años noventa es muy elocuente: en las fotos se aprecia un proyecto ordenado, económico y directo. El hospital hoy es una madeja impenetrable de materiales y detalles innecesarios que no tienen relación el uno con el otro. Se trata de proyectos representativos de los gobiernos de Adolfo López Mateos y de Carlos Salinas de Gortari.

jueves, 21 de agosto de 2008

La Oficina de Correos del Tec de Monterrey

El ingeniero Armando Ravizé fue uno de los constructores - en sentido literal y figurado - más destacados del Tec. Llegó a la ciudad al finalizar la década de los treintas, invitado por el general Juan Andreu Almazán. El primer proyecto destacado que realizó en la ciudad fue la construcción de la Iglesia de la Purísima, proyectada por el arquitecto Enrique de la Mora. Así se formó un equipo de trabajo que daría otras obras maestras de la arquitectura a Monterrey, como el campus del Tec de Monterrey, iniciado en 1945.

El campus diseñado por De la Mora fue concebido para 2,500 estudiantes. Pronto la población estudiantil del Tec superó esta cifra, y se requirió expandir sus instalaciones. En adición a nuevos edificios de salones de clase - la Ratonera, Aulas 3 y 4 - la jóven universidad requirió nuevas amenidades - cafeterías, residencias, oficinas administrativas. Armando Ravizé, para entonces consejero del Tec y amigo personal de Don Eugenio Garza Sada, fue responsable no sólo por la construcción de estos nuevos edificios, sino también por su diseño.

En todos estos edificios, Ravizé siguió los lineamientos estilísticos de De la Mora. Se utilizan los mismos materiales y la configuración espacial es similar a la de los primeros edificios del campus. Sin embargo, Ravizé, como ingeniero, desarrolló estrategias para hacer más eficientes los procesos constructivos. La más sobresaliente de estas estrategias fue denominada "cimbrar sin cimbra", la cual consistía en colar las lozas de un edificio sobre una placa de concreto en el piso para posteriormente izarlas con un sistema mecánico.

Este método fue utilizado para construir cientos de casas de interés social en Monterrey, ya que permitía ahorrar recursos humanos y materiales. Su origen, sin embargo, fue en el Tec. La Oficina de correos ubicada en la entrada principal del Instituto, frente a la Rectoría, fue el primer edificio construido de este modo. El método no había sido probado, por lo que cuando se izó su loza, se presentaron como observadores estudiantes y profesores de arquitectura e ingeniería. El proceso fue exitoso. El Tec, al darle un espacio a Ravizé para desarrollar y probar su método, afianzaba su posición como líder en innovación en la ciudad. Más adelante, Ravizé construiría los edificios de residencias en la parte norte del campus con el mismo método.

La oficina de correos fue demolida en 2008. Durante décadas, sobrevivió como testamento del papel del Tec de Monterrey en la historia de la arquitectura y la construcción del país, y de manera más general, de su vocación como espacio para el desarrollo de soluciones creativas en beneficio del país, mediante nuevas tecnologías. Desgraciadamente, desapareció sin que se reconociera su valor y sin que se presentara la menor resistencia.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Matías Goeritz Recuperado

Toda la arquitectura en México - con la excepción de algunos edificios coloniales y del siglo XIX - corre el riesgo de convertirse en estacionamiento. En lugares como el Paseo de la Reforma en la Ciudad de México, los vemos desaparecer uno a uno. El edificio de Recursos Hidráulicos de Mario Pani y Enrique del Moral fue parcialmente demolido y remodelado. El edificio para la Aseguradora Alianza de Juan Sordo ha sido cubierto de espejo y el edificio Jaysour de Augusto Álvarez ha perdido su integridad como resultado de una serie de intervenciones poco acertadas. Y estos son los que aun existen - muchos otros han abierto paso a la cultura del parking, desapareciendo de la memoria arquitectónica del país.

Afortunadamente, cuando la industria del estacionamiento acechaba el museo de El Eco, la UNAM lo rescató, promovió su restauración - la cual estuvo a cargo del arquitecto Víctor Jiménez - y lo convirtió de nuevo en museo.

Inaugurado en 1953, El Eco es el resultado de una invitación que hizo el filántropo Daniel Mont a Matías Goeritz para hacer lo que quisiera en un terreno en la colonia San Rafael. Goeritz, historiador del arte y escultor, incursionó en la arquitectura con este proyecto, el cual, a medida que se construía, adquirió su función como museo experimental. La intención de Goeritz era que los visitantes de este espacio encontraran artistas trabajando. “Nadie se admirará de que este culto extrovertido,” escribe Max Cetto, “tenía que fracasar antes de haberse celebrado… El edificio, después de haber adquirido fama como prueba de arquitectura emocional en las revistas de arquitectura en Europa y América, fue convertido en un cabaret” (Arquitectura moderna en México. Nueva York: Frederick Praeger, Publishers, 1961, p. 104).

El Eco, independientemente de las funciones que ha servido, es un edificio extraordinario. La pared que da a la calle de Sullivan es negra, y tras ella se yergue una torre amarilla. El acceso esta marcado por una puerta que gira sobre un eje al centro; abierta, propone un flujo hacia el interior a través de un pasillo que se hace más estrecho a medida que se acerca al espacio principal. La duela de madera en el piso, cuyas piezas convergen en un punto al final del pasillo, contribuye a crear una ilusión de distancia.

Otros detalles que se van revelando en el recorrido de los espacios del museo incluyen la puerta que conduce al segundo piso, la cual tiene el ancho del muro, y una escalera de madera pintada con laca negra. También destaca el Poema Plástico de Goeritz, una composición de acero en la superficie de la torre amarilla, la cual se aprecia a través de una ventana en el pasillo de acceso.

Si bien la integridad arquitectónica del museo ha sido restituida, no fue posible recuperar todas las obras de arte que albergaba. La pared más grande del complejo tenía unos bosquejos de Henry Moore que han desaparecido. También se perdió La Serpiente, una escultura de gran escala de Goeritz que aparece en los dibujos preparatorios del edificio y que fue concebida para su patio. Afortunadamente, a cerca de un año de su reinauguración, el museo recibió una réplica de la serpiente. Esta escultura, aun si no fue diseñada para un espacio público, transformó la naturaleza de escultura urbana en el mundo. Artistas como Alexander Calder y Henry Moore comenzaron, poco después de la inauguración de El Eco, a hacer esculturas urbanas de carácter universal, despreocupadas por honrar héroes o celebrar hechos históricos.

Tiene sentido que Goeritz, exiliado de la Alemania nazi, rechazara todo lo oficial y lo nacionalista. Es tal vez por esto que tuvo una relación antagónica con personajes como Diego Rivera y David Alfaro Sequeiros, quienes lo consideraban un impostor, sin el talento ni la preparación que requiere un artista (Clive Bamford Smith. Builders in the Sun. Nueva York: Architectural Book Publishing, 1967, p. 132). Es posible también que las experiencias políticas de Goeritz motivaran su rechazo del racionalismo en la arquitectura. Hacia 1950, los arquitectos que diseñaban edificios públicos y grandes unidades habitacionales financiadas por el gobierno creían y participaban en la definición de las teorías del modernismo racionalista.

Podemos decir entonces que la “arquitectura emocional” de Goeritz, tan comúnmente resumida como una búsqueda estética, es también una arquitectura política. Del mismo modo, al considerar las convicciones de Goeritz, podemos desligar su arquitectura de las pretensiones al vernaculismo que le han sido imputadas. Como la obra de Barragán, síntesis de una serie de ideas sobre el espacio - las cuales desarrolló en sus viajes en el Mediterráneo - y el color - las cuales deben mucho a De Stijl y a la filosofía de Josef Albers - la de Goeritz es mucho más que un reencuentro con “lo mexicano”. Asumir lo contrario implica convertirla en objeto de folletos turísticos y discursos populistas, algo que Goeritz hubiera deplorado.

Quince años después de la inauguración de El Eco, con motivo de las olimpiadas de 1968, Goeritz promovió y coordinó la creación de un corredor escultórico en el Periférico de la ciudad de México, con obras regaladas por los países participantes en el evento. Cada una de estas obras responde, como quisiera su promotor, a una concepción del arte como un ejercicio universal. Recientemente, por iniciativa de la Patronato de la Ruta de la Amistad, institución de la iniciativa privada, las esculturas fueron restauradas, lo cual aviva la esperanza de que continúe el rescate del arte y la arquitectura moderna mexicana.

martes, 19 de agosto de 2008

Mercado de Coyoacán





























El mercado de Coyoacán del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez es una obra de gran calidad que desafortunadamente no es muy apreciada - a nadie parece molestar que el proyecto original haya sido modificado, con la adición de una fachada "rústica" (or whatever) que esconde su origen moderno.

Afortunadamente, el interior sobrevive. Consiste en un conjunto de paraguas de concreto con un extremo más alto que el otro, de manera que en corte se aprecia su plano superior como una línea ascendente. Así, la parte alta de un paraguas cubre la parte baja del siguiente, y como conjunto su parte superior define una línea serrada. Los espacios entre los paraguas tienen ventanas para iluminar y ventilar el mercado.

Este mercado es una obra de gran calidad en la tradicción de los mercados de Enrique del Moral y otros realizados por el propio Ramírez Vázquez (La Lagunilla, Azcapotzalco, entre otros). Quizás algún día sea apreciado como una obra destacada de la arquitectura moderna mexicana y sea restaurado a su estado original.

Video del Multifamiliar Miguel Alemán

El Gran Silencio grabó hace ya más de diez años el video de su canción "No sabemos amar" en el Multifamiliar Miguel Alemán del arquitecto Mario Pani, ubicado en la colonia del Valle de la ciudad de México. El video en youtube no es de la mejor calidad, pero se pueden apreciar distintos espacios de este edificio que no se aprecian en las fotos.

jueves, 31 de julio de 2008

Libros encontrados















La semana pasada me encontré dos volúmenes notables en una librería de libros usados: Enrique Yáñez en la cultura arquitectónica mexicana de Rafael López Rangel y La obra de Enrique del Moral de Salvador Pinoncelly.

En el primero de estos libros llama la atención la calidad de las obras pequeñas del inicio de la carrera de Yáñez y por sus casas en el Pedregal. Las Casas de departamentos en la avenida Martí, de 1934 son de excelente calidad. Se trata de un conjunto compuesto por dos volúmenes lineales paralelos, con una calle peatonal en medio. Las casas son de dos pisos, con un tercero con cuartos de servicio, lavaderos y tendederos, así como un solario. Pasé por ahí hace unos días y al parecer el conjunto sobrevive en buen estado.

Las casas de el Pedregal son interesantes por su relación con sus terrenos y con su entorno. Están compuestas por muros de piedra que forman patios y jardines y contienen los espacios interiores. Algunas de las casas tienen motivos prehispánicos que recuerdan el auge del priismo, pero por lo demás son obras de mucha calidad.

En el libro de Enrique del Moral son de interés las obras de gran escala que realizó sólo. Son bien conocidas sus obras en sociedad con Mario Pani, como el plan maestro de CU y el edificio de Recursos Hidráulicos. Entre sus obras sin Pani hay muchas de la misma calidad, como las Cortes Penales del Distrito Federal, un edificio muy delgado, con una larguísima fachada frontal. No se qué sobreviva de este edificio, pero me imagino que poco o nada.

Otra obra notable de Enrique del Moral es el Edificio de la Industria Farmacéutica de México, construido en la calle de Versalles y ya desaparecido. Se trataba de una torre muy esbelta de vidrio blanco, sobre una base curva que seguía la línea de la calle, con espacios comerciales.

Fialmente, el libro dedica una aplia sección al Mercado de la Merced (en la foto). Este edificio es probablemente el mejor ejemplo de una tipología de la que hay muy buenos ejemplos en la arquitectura moderna mexicana.

martes, 29 de julio de 2008

Obras maestras en buen estado

Finalmente, como parte de la serie de los dos últimos días, he preparado una lista de obras maestras de la arquitectura moderna mexicana en perfecto estado.

La lista no incluye edificios como la Casa Barragán, el Museo el Eco, la casa-estudio Rivera/Kahlo ni la Ciudad Universitaria de la UNAM, los cuales han sido debidamente mantenidos y restaurados, y su valor difícilmente será puesto en duda. La lista tiene como objetivo llamar la atención a obras menos conocidas de igual calidad, que merecerían ser consideradas canónicas.

1. Mutifamiliar Miguel Alemán, de Mario Pani. Este complejo fue el primero de su tipo constuido en el país y es todavía hoy uno de los edificios más destacados en el paisaje de la ciudad de México. Ha sobrevivido prácticamente intacto desde su construcción en 1949 (las columnas de concreto están reforzadas con acero y el concreto está pintado, pero eso es todo).

2. Conservatorio Nacional de Música de Mario Pani. En este proyecto Pani logró lo que seguramente desearon todos los egresados de la escuela de Bellas Artes de Paris de la primera mitad del siglo XX: un edificio público moderno de gran escala, de composición clásica. No existen muchos otros ejemplos de obras de los años treinta y cuarenta con estas características en otros países. Sirve su función orginal y se preserva intacto.

3. Condominios Palmas de Augusto H. Álvarez. Se trata de dos edificios de departamentos de columnas de acero, expuestas en la fachada, y lozas de concreto, también expuestas. Su claridad compositiva y sinceridad estructural los convierte en una de las obras más destacadas de la arquitectura internacional en México.

4. Gimnasio del Tec de Monterrey, de Ricardo Guajardo. Este edificio, de enorme calidad, es muy poco conocido (hasta donde sé, nunca ha sido publicado). Se trata de un cascarón de concreto tensado con cables de acero, con un claro de 50m. Los servicios del gimnasio se encuentran en una prisma en el extremo poniente.

5. Edificio Basurto, de Francisco Serrano. Lo más notable de este edificio es el vacío de carácter expresionista (o de carácter "Wrightseano") al centro de la planta. En torno al vacío están los pasillos que conducen a los departamentos.

6. Edificio Monterrey, de Enrique de la Mora. Este edificio es uno de los primeros de carácter brutalista en México. Su estructura es notable: los núcleos de servicios y circulaciones verticales sostienen una armadura a ocho pisos de la tierra, de donde cuelgan los pisos de vigas de acero. Originalmente, la plaza cubierta, bajo la primera de las lozas del edificio, estaba abierta. Desafortunadamente fue cerrada. El edificio en sí, sin embargo, sobrevive en muy buen estado.

7. Condominios en Reforma, de Mario Pani. Estos edificios, situados uno frente al otro en el Paseo de la Reforma son de enorme complejidad en la disposición de sus departamentos. Pani los diseñó, evidentemente, en corte, con lo que evidenció su profundo dominio de la composición arquitectónica como un ejercicio de diseño de espacios, que va más allá del diseño de plantas funcionales y fachadas agradables.

8. Museo de antropología, de Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares. La calidad de este edificio es comparable con la de sus colecciones. El patio interior, contenido por las salas de exposición y techado en parte por un enorme "paraguas", es uno de los espacios más notables de la arquitectura moderna mexicana.

9. Edificio en la calle Balsas, de Mario Pani. Recientemente este edificio fue objeto de una restauración minuciosa que respeta cabalmente el diseño original. A diferencia de otros trabajos de restauración de otros edificios modernos, este fue realizado por un particular y no por el gobierno o una fundación. Se trata de precedente muy alentador.

10. Edificios de departamentos en la calle Rubén Darío, de Vladimir Kaspé y Mario Pani. Estos edificios, ubicados uno frente al otro, son de excelente calidad. Sobreviven en muy buen estado, aunque sería deseable que fueran objeto de un trabajo de restauración como el del edificio en Balsas, con lo cual se realzaría su valor.

Obras maestras en peligro

En la misma lógica que el post anterior, ahora presento una lista de obras maestras de la arquitectura moderna mexicana en peligro de desaparecer.

1. Mercado de la Merced, de Enrique del Moral. Esta es una de las obras más sobresalientes del modernismo mexicano y también una de las más olvidadas. Ubicada en una zona "peligrosa" del centro de la ciudad de México, al parecer no ha recibido mantenimiento desde su inaguración hace medio siglo. Estas circunstancias son favorables en la medida en la que no ha sufrido alteraciones considerables.

2. Campus del Tec de Monterrey, de Enrique de la Mora. Fue el primer campus universitario de México; es un precedente importante de la Ciudad Universitaria de la UNAM. En años recientes se han construido nuevos edificios en el campus, de terrible calidad. No sería sorprendente que, con la intención de "modernizar" el campus se demolieran edificios de De la Mora o fueran forrados de espejo o paneles de aluminio.

3. Clínicas del ISSSTE, de Enrique y Agustín Landa. El Hospital 20 de Noviembre, centro de la red hospitalaria del ISSSTE desapareció en una remodelación inexperta. Sobreviven, sin embargo, las 48 clínicas y 6 hospitales de zona del Instituto, muchas de ellas en estado aceptable. Estos edificios son notables por ser variaciones de dos modelos, diseñados con economía y funcionalidad en un sistema modular. Dado el precedente del 20 de Noviembre, las estos edificios podrían también ser víctimas de los remodeladores.

4. Super Servicio Lomas, de Vladimir Kaspé. Hace cerca de un año estuvo cerca de desaparecer bajo una torre irreverente de Koolhaas. Desde entonces el edificio está abandonado y probablemente sufiendo cambios graduales de manera que no sea viable su preservación y pueda ser demolido impunemente en unos años.

5. Planta embotelladora de Bacardí, de Félix Candela. Se ha estado diciendo que hay planes para demolerla... Es posible que incluso ésta, la más destacada obra de uno de los más destacados arquitectos del movimiento moderno en México desaparezca sin que haya gran resistencia.

6. Antigua Secretaría de Relaciones Exteriores (Torre Tlatelolco), de Pedro Ramírez Vazquez. Desde que se mudó la secretaría a su nueva sede en la Alameda, los pisos superiores de este edificio en Tlatelolco están abandonados. El edificio es notable por la elegante articulación de sus cuerpos y por su emplazamiento entre los vestigios prehispánicos de Tlatelolco, una iglesia colonial y los edificios habitacionales de Pani.

7. Aeropuerto de Acapulco, de Mario Pani y Enrique del Moral. Hoy funciona como aeropuerto privado. Ha sido modificado considerablemente aunque, de desarrollarse una cultura de preservación de la arquitectura moderna mexicana podría restaurarse a su estado original.

8. Torres de Satélite, de Matias Goeritz y Luis Barragán. Con los planes para construir segundos pisos en el Periférico norte, las torres pueden quedar rodeadas por pasos a desnivel. El valor de las torres se deriva de las vistas que se aprecian de ellas desde los automóviles. Las nuevas obras en el Periférico pueden empequeñecerlas, esconderlas y, en el peor de los casos, conducir a su demolición.

9. Antigua Bolsa Mexicana de Valores, de Enrique de la Mora. El vestíbulo ha sido transformado y la sala de transacciones, techada por un cascaron de Candela está ocupada por oficinas. Corre el riesgo de desaparecer, con lo que se perdería el primer trabajo de colaboración entre de la Mora y Candela, y la primera boveda de doble arista de concreto del mundo.

10. Edificio Niza y Edificio en la calle de Belgrado, de Enrique de la Mora y José Creixel. Estos dos edificios de departamentos del inicio de la década de los treinta, ubicados en las colonias Condesa y Juárez, podrían desaparecer ya que aún no se valora lo suficiente la etapa inicial de la arquitectura moderna mexicana. Ambos edificios son relevantes por tratarse de los primeros casos de aplicación de los principios de la arquitectura internacional en México, en los términos definidos por la exposición de 1929.

Obras maestras desaparecidas

Como homenaje a sus autores, inicio este blog con una lista de las que considero son las 10 obras (o conjuntos de obras) más importantes de la arquitectura moderna mexicana ya desaparecidas. La intención es recordar lo valioso del pasado y poner en relieve lo efímera que es la arquitectura ante los desastres naturales y la indiferencia de sus usuarios y las autoridades. El orden de la lista es arbitrario.

1. Antiguo campus de la Universidad Iberoamericana, de Augusto H. Álvarez. El complejo consistía en un edificio lineal con una serie de cuerpos perpendiculares más pequeños, conectados por puentes. Entre estos cuerpos había jardines. La estructura era una retícula de concreto aparente, que definía la fachada. Se cayó en el temblor de 1985.

2. Multifamiliar Benito Juárez, de Mario Pani. Este complejo fue víctima también del terremoto de '85. Estaba compuesto por una serie de edificios independientes con departamentos de uno o dos pisos en un gran terreno ajardinado. Una avenida pasaba bajo un grupo de edificios, lo cual le daba un aire futurista. Fue quizás el mejor complejo de vivienda diseñado por Pani.

3. Antiguo Auditorio Nacional, de Fernando Beltrán y Pedro Ramírez Vázquez. El antiguo auditorio fue transformado completamente por González de León y Zabludovsky. Los arquitectos no reconocieron el valor del edificio que intervinieron, que fue quizás el más acabado ejemplo del constructivismo, en la vena de los rusos, que se construyó en México.

4. Edificios en Paseo de la Reforma: Recursos Hidráulicos de Mario Pani y Enrique del Moral, Embajada americana de Mario Pani y Jesús García Collantes, y Seguros Anahuac de Juan Sordo Madaleno. Estos tres edificios, ubicados en predios contiguos en la avenida más importante de la ciudad de México fueron la imagen de la modernidad mexicana de mediados del siglo XX en películas blanco y negro y fotografías technicolor. Fueron dañados en el terremoto de 85 pero sobrevivieron, para ser más tarde remodelados por terribles arquitectos.

5. Hospital 20 de Noviembre del ISSSTE, de Enrique y Agustín Landa. Fue sin duda el más moderno de su época, tanto en su imagen como su equipamiento. Estaba compuesto por tres cuerpos, formando una H en planta. Fue remodelado de manera muy torpe, en un ejercicio de escenografía más que de arquitectura.

6. Pasaje Jacarandas, de Ramón Torres y Héctor Velázquez. Este espacio comercial en la zona rosa se distiguía por la calidad miesiana de sus detalles. Los comercios, con fachada de cristal, estaban organizados en torno a un pasaje al estilo de las arcadas comerciales de Paris del siglo XIX. Se ha deteriorado y ha sido remodelado; hoy es casi irreconocible.

7. Casa del Moral, de Enrique del Moral y Casa Álvarez, de Augusto H. Álvarez. Estas casas son de las más representativas de la arquitectura moderna mexicana. La primera hace converger a la arquitectura moderna mexicana con la del mundo. En la segunda se alcanzan los más elevados ideales de la arquitectura internacional. Ambas fueron intervenidas irreversiblemente en años recientes por arquitectos jóvenes.

8. Hospital de Cardiología de José Villagrán García. Este hospital fue una obra fundacional de la arquitectura hospitalaria mexicana. Mario Pani hizo una campaña por salvarlo de la destrucción pero fallaron sus esfuerzos y hoy no queda nada de este complejo.

9. Pedregal de San Ángel, de Luis Barragán. Si bien las casas y edificios diseñados por Barragán han sido en su mayoría cuidados meticulosamente, este no es el caso de sus proyectos de diseño urbano. En el Pedregal, a partir de los años sesenta comenzaron a violarse las reglamentaciones que daban un carácter especial al lugar. Luego se descuidaron los espacios públicos. Hoy es difícil advertir la mano de Barragán en esta colonia.

10. Camino Real de la ciudad de México, de Ricardo Legorreta. Si bien este edificio sobrevive, ha sido modificado considerablemente y difícilmente recuperará las virtudes que lo hicieron un hito de la arquitectura mexicana. La riqueza y elegancia de los detalles y espacios del hotel fue concebida por Legorreta con la participación de sus maestros Villagrán, Barragán y Goeritz. La remodelación de años recientes estuvo a cargo de Legorreta quien, en muchos sentidos, dio la espalda a sus maestros.